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Eres la prioridad

¿En qué te estás enfocando hoy?
¿Lo que haces en el día a día lo enfocas a ti o a los demás?

Los días pasan y no nos percatamos de las reacciones, compromisos y experiencias que vamos asumiendo, las mismas se contemplan bajo patrones conocidos, experiencias compartidas y pocas veces nos sentamos a evaluar en que se centran o fortalecen esas experiencias.

Si te preguntara sobre cada acción realizada en lo que va del año, cada compromiso adquirido y apoyo a quienes te lo han solicitado, ¿Lo has hecho dentro de un rango de prioridad enfocada un 65% a ti y el 35% a los demás? porque de no ser así, hay un error en la ecuación.

Aún cuando apoyas a los demás, debes mantenerte como la prioridad.

Siempre digo y nunca me cansaré, ¡S tu estás bien, todo estará bien!

Necesitas aprender a ser egoísta y valorarlo, porque para muchos, en vez de irte a cenar o al cine con amigos, decides quedarte en casa descansando, leyendo, pasando tiempo contigo para reflexionar y meditar, eso es ser egoísta, sobre todo si llama una amiga con tono de emergencia que necesita que le atiendas.

 

Es necesario que identifiques cuales medidas vas a tomar para que puedas valorar tu tiempo, establecer límites y manifestar el estilo de vida que deseas, siendo tu el componente principal.

Incluso cuando servimos a la comunidad, en la congregación, nos enfocamos mucho en lo que nos piden los líderes, los encargados, lo que la gente espera de nosotros, en vez de enfocarnos en la razón por la cual lo hacemos, la satisfacción que nos brinda y el estado en el que necesitamos estar para poder hacerlo bien.

Así cuando queremos cumplir con nuestros roles de novias o esposas, madres, necesitamos enfocarnos en estar bien para servir a quienes amamos y compartir una vida integral de crecimiento para todos y no solo de desgaste para nosotras (esto no es feminismo, es cuidado personal de manera integral)

Te comento sobre algunos puntos que puedes tener en consideración para evitar caer en darle prioridad a los demás antes que a ti.

  1. Colócate como centro en cualquier evento, decisión o compromiso que estés asumiendo.

    Respóndete las preguntas:

    • ¿Va de acuerdo con mi fe, estilo de vida e ideología personal?

    • ¿Degrada mis compromisos personales para satisfacer lo solicitado?

    • Se extralimita en el tiempo que he dispuesto para apoyar a mis seres queridos?

    • ¿Se divorcia de mi realidad y me sumerjo en una vida paralela a la mía?

    • ¿Afecta mi estabilidad física, espiritual y emocional?

Luego de evaluar decides que deseas hacer, basado en tus prioridades y no en lo que los demás esperan de ti.

  1. Elimina la queja

Es increíble de que manera la queja corrompe tu propósito de vida y de paso hace de la inconformidad tu estilo de vida suplantando tu prioridad personal, porque dejas de ser y disfrutar de los beneficios de vivir intencionalmente.

  1. Establece autocuidados

No esperes que los demás te impulsen a cuidarte solo por llamar la atención, escucha tu cuerpo, reconoce cuando necesitas atender áreas importantes, tus emociones, tu salud, tu cuidado físico, provoca verte bien no para llamar la atención y no solo ser bonita, sé intencional en todo lo que tiene que ver contigo, incluyendo como te ves.

  1. Evalúa tu responsabilidad

Divide y establece que cosas de las que deseas hacer son tu responsabilidad y las que no, para que evalúes que tanto esfuerzo le pones a cada compromiso y asignación, no forces más allá de lo que puedes lograr con tu intención, si alguien no cumple con lo que es su responsabilidad, no te involucres ni lo asumas, puedes dañarte más que la ayuda que impartes.

Rompe los malos hábitos que has adquirido en los años que tienes viviendo sin intención, establece metas claras y enfócate en todo aquello que puedas restaurar.

Paso a paso, poco a poco, no te descuides ni te desesperes, VALORA TU PRIORIDAD.

2 comentarios en “Eres la prioridad”

  1. Yo perdí me seguridad cuando murieron mis padres, nose siento que me deje de querer y nose cómo tomar nuevamente el rumbo de mi vida

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